De pronto estás ahí… Parado en frente de todos esos recuerdos que en el momento menos pensado invaden tu mente y te llenan de emociones que no quisieras sentir, recuerdos que quisieras que nunca hubieran pasado, recuerdos que ahora debes aprender a dejar ir…

 

Es difícil porque nunca nadie nos ha enseñado a olvidar… Siempre nos han enseñado la importancia de memorizar las cosas como las lecciones del colegio, nombres, fechas, lugares, etc… porque algún día nos “servirían de algo”… Pero esta vez no, esta vez lo único que necesitas es un botón rojo en tu cerebro que borre todos esos recuerdos que te están consumiendo por dentro.

 

Al principio es muy difícil… Sabes que todo ha terminado y a pesar de tener mil preguntas en la cabeza, tratas de no pensar en ello y de ocupar tu mente en otras cosas, ya has pasado por esto antes y sobreviviste así que esta vez sobrevivirás (piensas)… Pero de pronto estás caminando y pasas por aquel parque al que iban siempre a ver el atardecer, de pronto suena por algún lado su canción favorita, de pronto alguien menciona algo que te recuerda automáticamente a él… Y solo atinas a respirar hondo, mirar al frente y tratar de no soltar esa lágrima que lleva buen tiempo ahí contenida.

 

Es difícil y serán así las primeras veces que algo te recuerde a él… Pasarán los días, las semanas y un día pasas nuevamente por ese parque, un día escuchas nuevamente esa canción, pero ahora sientes enojo… Ya no necesitas respuestas a tus preguntas porque ya no viene al caso, ya ha pasado demasiado tiempo, pero si ha pasado tanto tiempo entonces ¿Por qué aún te afecta recordarlo? De hecho, ¿Por qué lo recuerdas aún? No deberías!!… Te frustras, te reclamas, miras al frente y sigues tu camino.

 

Entonces pasan meses, esos en los que harás un verdadero esfuerzo por reponerte… Ya no más contacto, no más fotos almacenadas que te recuerden a él, y no más visitas a sus redes sociales para “saber si está bien” porque de hecho lo está… Y es que ¿Acaso eres alguien a quien se le puede desechar así nomás? ¿Dónde quedaron todos esos planes juntos? ¿Y los “para siempre”?…Un día de esos vuelves a pasar por aquel parque y te invade la sensación de que aún lo extrañas y te entra esa sensación de que esta historia aún no acaba y que todavía queda más por escribir… Porque cuando se trata de amor, todos somos los más optimistas del mundo ya que siempre estará el corazón diciéndonos que aún hay esperanzas y siempre buscaremos ponerle dos puntos más al punto final para que quede en suspensivo… Pero luego te cuestionas si es que realmente lo quieres o solamente no quieres sentir esta soledad.

 

Sabes que no hay vuelta atrás, pero aún te sientes mal y te preguntas ¿hasta cuándo vas a estar en esta situación? ¿habrás tomado las decisiones correctas? ¿ vendrá alguien más? ¿lo reconocerás? Y lo más importante… ¿Te reconocerá detrás de todas esas murallas que vienes construyendo?

 

Pasa el tiempo y  la vida te pone nuevos retos, pruebas cosas nuevas, conoces nuevas personas y ahora esos recuerdos te afectan un poquito menos como quien va saliendo de la gripe… Empiezas a retomar aquellas actividades que  habías olvidado que te gustaban, empiezas a retomar y a recordar todo aquello que eras tú y que estaba en pausa durante todo este tiempo.

 

De repente un día amaneces y te acuerdas de él… todavía duele un poquito, pero ya hay otras cosas en tu vida que te emocionan y que te animan a seguir…

 

Otro día más y aunque aún lo recuerdas de cuando en cuando, te ves al espejo y te sientes tranquilo, mucho más tranquilo…

 

Un día más y ves hacia atrás todo el camino que has recorrido, todo lo que has superado día a día y te sientes orgulloso de ti mismo… Te mereces un fuerte y sincero aplauso por estar llegando a la superficie de nuevo.

 

Y finalmente llega ese día, ese día del cual no se puede predecir la fecha ni  tampoco hay métodos para que llegue ahí más rápido… Pero de pronto pasarás nuevamente por ese parque, escucharás esa canción y sólo será un parque… una canción más… Y así todos los recuerdos habrán quedado atrás. Ahora te sientes tranquilo, respiras hondo y miras al frente con mucha expectativa y ganas de comerte al mundo… Y te dirás: “Lo lograste y estoy muy orgulloso de ti”…

 

Sé que ahora es difícil y quizá aún duele, pero créeme que va a pasar… Un día a la vez…

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